Mendigar para sobrevivir
Tras décadas de guerra, y debido al caos que aún impera en el país del Tigris y el Éufrates, resulta difícil estimar el número de mujeres que se han quedado sin marido. En 2006, la ONU calculó que entre 90 y 100 se convertían en viudas cada día.
La violencia sectaria y de las fuerzas de ocupación había alcanzado se punto más alto, desde el que comenzaría a descender. Un cambio de escenario que es el que permite ahora tanto a la prensa como a las organizaciones humanitarias acercarse a estas mujeres y conocer su realidad.
“En grandes ciudad como Bagdad, la presencia de las viudas resulta difícil de ignorar. Ocultas en abayat negras, avanzan entre la columnas de coches que aguardan en los puestos de control, pidiendo dinero o comida. Esperan en las puertas de las mezquitas para recibir mantas gratis, o se sumergen en las montañas de basura que se acumulan en las calles. Algunas viven con sus niños en parques públicos o en los baños de las estaciones de servicio”.
Al Jazeera coloca la cifra en millón y medio. Y estima que hay otro millón y medio de mujeres en la misma situación, en estos casos divorciadas o abandonadas por sus maridos.
Antes del recorte presupuestario, la ayuda era de por sí escasa. La recibían unas 120 mil mujeres. Consistía en una prestación mensual de 50 dólares, con un extra de 12 dólares por hijo. Cifra insignificante si se tiene en cuenta que un bidón con cinco litros de gasolina, empleada para hacer funcionar los generadores de las casas debido a la escasez de electricidad, cuesta 4 dólares.
Además de la mendicidad, esto ha movido a no pocas mujeres hacia salidas desesperadas: suicidarse, vender sus cuerpos a los hombres, o entregar a reclutadoras como Samira Ahmed Jassim, que mandó 28 mujeres a cometer atentados bomba, y que fuera arrestada el pasado 2 de febrero.
Un reportaje de la CNN de 2007 aborda la cuestión de la prostitución, tema tabú en una sociedad tan conservadora como la iraquí:
Rahmin cuenta la desgarradora historia de una mujer que encontraron que vive en una habitación con sus tres hijos: “Tenía sexo en la habitación mientras sus hijos estaban allí, los hacía pararse en las esquinas”.
Sociedad devastada
A esta situación desesperada hay que sumar la devastación que la guerra ha provocado en las familias iraquíes, que como en tantos otros países sumidos en la violencia y la miseria constituyen la única red de seguridad social.
Las viudas y sus abogados dicen que para recibir ventajas ellos deben o tener conexiones políticas o estar de acuerdo a matrimonios temporales con los hombres poderosos que controlan la distribución de fondos de gobierno.
Existen pocos programas de ayuda para las 740.000 viudas de Irak. En el parque de remolques "Los Agradecidos" viven 750 mujeres y niños.


















