lunes, 13 de diciembre de 2010

Sólo siete países en el mundo tienen reservas de Coltan, entre ellos Venezuela


  • Hasta ahora han muerto aproximadamente tres millones y medio de congoleños en las minas.
El coltan o coltán no es un mineral propiamente dicho sino la abreviatura de dos minerales: columbita, una mena de columbio, o niobio, y tantalita, una mena de tántalo (elemento).

El coltan está formado, pues, por la mezcla de columbita, que está compuesta por óxidos de niobio, hierro y manganeso [(Fe, Mn) Nb2O6], y tantalita que está compuesta por óxido de tántalo, hierro y manganeso [(Fe, Mn) Ta2O6] en cualquier proporción.

Lean: Venezuela proyecta la explotación del Coltán

Estos óxidos constituyen una solución sólida en ambos minerales. El coltán es de color gris metálico oscuro. De él se extrae el metal tantalio.

Son escasos en la naturaleza y dan un claro ejemplo de materiales que han pasado de ser considerados simples curiosidades mineralógicas a cruciales para el avance tecnológico debido a sus nuevas aplicaciones.

El principal productor de coltan es la República Democrática del Congo con cerca del 80% de las reservas mundiales estimadas, si bien existen mayores reservas probadas o en explotación en Brasil con el 5% de las reservas, Tailandia con otro 5% y Australia, esta última con el 10% de las reservas mundiales estimadas.

Según informes de agencias internacionales de prensa, la exportación de coltan ha ayudado a financiar a varios bandos de la Segunda Guerra del Congo, un conflicto que ha resultado con un balance aproximado de más de 5 millones de muertos.

Ruanda y Uganda están actualmente exportando coltan robado del Congo a occidente (principalmente a los Estados Unidos), en donde se utiliza casi exclusivamente en la fabricación de condensadores electrolíticos de tantalio. Es utilizado en casi la totalidad de dispositivos electrónicos: teléfonos móviles, GPS, satélites artificiales, armas teledirigidas, televisores de plasma, videoconsolas, ordenadores portátiles, PDAs, MP3, MP4…

Producción y reservas

La principal producción del tántalo se lleva a cabo en Australia,3 donde el mayor productor, Sons of Gwalia, opera dos yacimientos. Este mineral también se explota en Canadá, Brasil, China y en la República Democrática del Congo. También se produce en Tailandia y Malasia como subproducto de la minería y de la metalurgia del estaño.

La mayor cantidad de reservas se encuentra en las zonas orientales de la República Democrática del Congo. También se encuentra y a veces se produce en Etiopía, Nigeria, Zimbabwe, Mozambique, Namibia, Sudáfrica y Egipto.

Recientemente, se ha descubierto un gran yacimiento de coltan en Colombia.

Igualmente se ha descubierto en Venezuela al sur del Río Orinoco .

Uso y demanda

Se trata de un recurso estratégico, imprescindible en la fabricación de componentes electrónicos avanzados. El tántalo se usa principalmente en la elaboración de condensadores.

El condensador electrolítico de tántalo es en la actualidad un tipo bastante común de condensador presente en gran cantidad de dispositivos electrónicos, como en teléfonos móviles, ordenadores, pantallas de plasma, cámaras digitales… o proyectos de alta tecnología como, por ejemplo, los satélites artificiales enviados al espacio.

Estos dispositivos son cada vez más pequeños, delgados y fiables gracias en gran parte al uso de los condensadores electrolíticos de tántalo que han ido sustituyendo a los condensadores electrolíticos tradicionales.

Aunque la mayoría de los dispositivos electrónicos pueden funcionar con condensadores electrolíticos normales, los condensadores electrolíticos de tántalo tienen valores de capacidad eléctrica más exactos, soportan mayores temperaturas y son muchísimo más pequeños.

Esto los hace ideales para las exigencias actuales de miniaturización de los dispositivos electrónicos. La gran demanda de estos condensadores ha disparado el precio del tántalo. Un condensador de tántalo cuesta mucho más que un condensador electrolítico normal de las mismas características.

Problemas

La República Democrática del Congo posee el 80% de las reservas mundiales estimadas de coltan, este mineral está considerado altamente estratégico y por ello existe una guerra en el Congo desde 1998.

Según las Naciones Unidas, el Ejército Patriótico Ruandés ha montado una estructura para supervisar la actividad minera en Congo y facilitar los contactos con los empresarios y clientes occidentales. Traslada el mineral a Ruanda donde es tratado antes de ser exportado.

Los destinatarios finales son EEUU, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajistán. Esta guerra, directamente relacionada con la explotación inmoral de este mineral, arroja un saldo de más de 5,5 millones de víctimas, lo que supone el mayor número de muertes desde la segunda guerra mundial.

Ruanda y Uganda, han sido acusados en varios informes internacionales, del expolio y tráfico de estas riquezas minerales del Congo. Siendo varios países occidentales los principales beneficiarios, la ayuda económica y militar continúa durante el conflicto.

Se firmaron planes de apoyo y cooperación entre Estados Unidos y estos dos países, los cuales además de enriquecerse con el tráfico del mineral, vieron cómo parte de sus deudas externas fueron canceladas y se los consideró como modelos de desarrollo económico de la región.

Entre las empresas más importantes con intereses en la región, ha sido mencionada la American Mineral Fields, en la que George Bush, padre del expresidente norteamericano George W. Bush, tiene notables intereses. Durante los años transcurridos hasta hoy han disputado la guerra dos bandos: de un lado Ruanda, Uganda y Burundí, apoyados por EEUU y los créditos del FMI y el Banco Mundial, y del otro lado Angola, Namibia, Zimbabue, Chad y las milicias hutu y Mai Mai.

La explotación del coltan, especialmente en Congo, ha ocasionado diversas polémicas sobre las posibles consecuencias a nivel social y ambiental. La explotación de este recurso ha alimentado conflictos armados entre facciones locales, apoyadas, en algunos casos, por gobiernos extranjeros como el de Uganda.

Esto plantea un dilema moral similar al de la comercialización de diamantes de guerra. Otras preocupaciones derivadas de la extracción del coltán pasan por la explotación laboral de los trabajadores que participan en la misma o la destrucción de ecosistemas, pues los principales yacimientos coinciden con los hábitat de gorilas en peligro de extinción.

La ocupación ruandesa del este del Congo ha significado que la República Democrática del Congo haya sido incapaz de explotar este recurso en beneficio propio. Un informe reciente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha reportado que una gran cantidad de este mineral está siendo explotado de forma ilegal y trasladado de contrabando a través de las fronteras por milicias de las vecinas Uganda, Burundi y Ruanda.

Se estima que el ejército ruandés ha tenido un beneficio de como poco 250 millones de dólares en unos 18 meses de venta de coltan. Sin embargo, estas estimaciones son difíciles, puesto que Ruanda tiene sus propios depósitos de coltan, haciendo que el mineral adquirido mediante el contrabando sea difícil de identificar.

El contrabando de coltan también se ha identificado como la mayor fuente de ingresos para la ocupación militar del Congo. Debido a la dificultad de distinguir entre la explotación legítima y la ilegítima, algunos fabricantes de aparatos electrónicos han decidido, por motivos éticos, dejar de lado esta zona del mundo como fuente de coltan, y dirigirse a otras fuentes.

Los tres países identificados por las Naciones Unidas como contrabandistas de coltan han negado estar involucrados. El periodista austriaco Klaus Werner ha documentado los vínculos entre compañías multinacionales y el tráfico ilegal de coltan.

Incremento de precios y demanda cambiante

Ha habido una caída significativa en la producción y venta de coltan y niobio de las minas africanas desde que hubo un drástico incremento de precios en 2000, debido a la especulación en las llamadas empresas “.com” y los grandes pedidos. Esto está confirmado en parte por la cifras de la United States Geological Survey.

El Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio en Bélgica (un país con vínculos tradicionales con el Congo), ha recomendado a los compradores internacionales que eviten el coltan de la región del Congo por motivos éticos:

Una de las mayores empresas que fabrican condensadores de tantalio han hecho un llamamiento a sus proveedores de coltan de que certifiquen la procedencia de los minerales con el fin de evitar que provengan de la República Democrática del Congo.

Y acabar con el contrabando ilegal de las regiones de Centroáfrica y evitar el seguir financiando a las guerrillas.

“Los países centro-africanos de la República Democrática del Congo y Ruanda y sus vecinos solían ser la fuente de tonelajes significativos. Pero la guerra civil, saqueando los parques nacionales y exportando los minerales, diamantes y otros recursos naturales para financiar las milicias ha obligado al Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio a hacer una llamada a sus miembros para que tengan cuidado de obtener las materias primas de fuentes legales.

El daño, o el peligro de provocar un daño, a la población local, la vida animal salvaje o el medioambiente es inaceptable.”

Un trabajador congoleño normal gana alrededor de (10$) mensuales. Un trabajador que trabaja en las minas extrayendo coltan, gana entre 10$ y 40$ semanales. El kilo de coltan se cotiza en el mercado a 400$. El método de extracción es arcaico, es muy parecido al método con el que extraían oro antiguamente en EEUU.

Trabajan en condiciones de semiesclavitud. Un buen trabajador puede sacar un kilo de coltan diario. Además de coltan aparecen otros minerales radiactivos con similares características, elementos como el uranio, torio y radio entre otros. Debido a la exposición de los trabajadores ante estos minerales, ha habido una gran cantidad de enfermos por radiación.

Sin embargo, también se puede observar un cambio por motivos económicos en lugar de éticos, desde fuentes tradicionales como Australia, hacia nuevos proveedores como Egipto. Esto podría haber llevado a la bancarrota de uno de los proveedores más grandes del mundo, Australia’s Sons of Gwalia Ltd., si bien la compañía continúa produciendo y exportando mineral.


A nivel económico, hay determinadas multinacionales que, como grandes compradoras de este mineral, no están interesadas en que los conflictos sociales derivados de la extracción del mineral salgan publicados en los medios de comunicación. Estos últimos, a su vez, se ven condicionados por el temor a perder los importantes ingresos publicitarios.

Hasta ahora han muerto aproximadamente tres millones y medio de congoleños en las minas.

Wikipedia


Tips
  • Empresas como Nokia llegan a pagar 400$ por cada kilo de coltán.
  • El 80% de las reservas de Coltán se encuentra en la República Democrática del Congo, el resto se encuentra repartido por Brasil, Tailandia y Australia. Casi todo el coltán es extraído en la República Democrática del Congo por granjeros o trabajadores locales (Muchas veces incluso niños).
  • Un buen trabajador puede extraer alrededor de 1 Kg de Coltán al día y ganar hasta 50$ semanales.
  • Un informe del consejo de seguridad de las Naciones Unidas reveló que la explotación de Coltán y su exportación (Algunas veces de manera ilegal) a pMd (Significa países más desarrollados) sirve para financiar diferentes guerrillas y por lo tanto la guerra del Congo.
  • Además, muchas veces entran en parques naturales y dañan seriamente la fauna, la población de gorilas se ha reducido a la mitad en muchas zonas.
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sábado, 27 de noviembre de 2010

Este jardín vertical ...

... no es un gallinero

Jardín vertical

No hay mucho espacio libre en las ciudades japonesas; por este motivo, los jardines escasean. El arquitecto Gaetano Pesce diseñó este jardín vertical, que alberga 80 especies vegetales autóctonas.

El edificio fue completado en 1993, y recibe el nombre de Edificio Orgánico, y se encuentra en Osaka.

En el interior de los contenedores instalados en la fachada se cuentan más de 80 tipos diferentes de plantas y árboles japoneses que fueron escogidos con especialistas del país. Se riegan de forma automática mediante un sistema riego controlado por computadora.

Jardín vertical Jardín vertical Jardines en Japón

Fuente: Inhabitat

martes, 16 de noviembre de 2010

Neoyorquino construye reactor nuclear en su casa

Motivado por hallar respuesta a la necesidad de una fuente de energía sustentable, Mark Suppes construyó un reactor nuclear casero en su residencia de Nueva York

Programador web de día y entrepreneur nuclear de noche, Mark Suppes dedicó una buena porción de su vida nocturna a construir un reactor de fusión que permitiera combinar átomos para generar energía, o en otras palabras: un reactor nuclear casero. Motivado por la búsuqeda de una solución a nuestros problemas energéticos, Mark emprendió una misión tecnológica para construir un dispositivo que permitiera generar grandes cantidades de energía de una forma sustentable.

La fisión nuclear es una especie de santo grial dentro de la ciencia de la energía ya que este recurso permite generar enormes cantidades de esta preciada manifestación a través de la fusión de átomos. Es una fuente limpia y poco costosa, y además no depende de material radioactivo. Y claro, ante esto surge una interrogante obvia: ¿Por qué históricamente tantos problemas alrededor del petróleo si contamos con recursos que nos permiten generar energía limpia de forma barata? La respuesta habría que preguntársela a los gobiernos y grandes petrolíferas, ya que son sus agendas ocultas las que han frenado, seguramente por razones comerciales y geopolíticas, el desarrollo de este tipo de tecnologías.

Mark pasó dos años construyendo su reactor nuclear casero e invirtió un poco más de $35,000 dólares en piezas, la mayoría de ellas adquiridas a través de ebay. Él es uno de los cientos de científicos nucleares amateurs que desde el fondo de sus sótanos están conjurando dispositivos que tal vez respondan a la necesidades fundamentales de la sociedad contemporánea, algo que los científicos profesionales no han podido hacer ya que se encuentran sometidos a intereses que poco tienen que ver con la evolución de la raza humana.

via IT Grunts

miércoles, 10 de noviembre de 2010

“Makled es la clave de un plan para llevar a Chávez a un tribunal internacional”


En su columna ‘A sangre fría’, publicada este miércoles en El Nuevo País, Rafael Poleo sostiene que “Chávez siente que el plan marcha implacable y su esfuerzo por frustrarlo es origen de las declaraciones de Rangel Silva y todo lo demás”.

Publicado en El Nuevo País
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NOTICIAS 24

lunes, 8 de noviembre de 2010

Gustavo Dudamel: El hombre que rejuvenece la música clásica

Foto de Luis Cobelo

Sembrar orquestas en cada pueblo es una revolución social silenciosa. Desde esos cabellos que bailan, Dudamel es su agitador principal, como los hot dogs que en Los Ángeles llevan su nombre. Foto de Luis Cobelo

Por Julio Villanueva Cheng

Bastó que este hombre empuñara la batuta de la Filarmónica de Los Ángeles para que el presidente Obama lo saludara en una carta de bienvenida, los Lakers le regalaran una camiseta, el arquitecto Frank Gehry le propusiera un proyecto, y una cadena de salchichas de la ciudad bautizara un hot dog con su nombre: Gustavo Dudamel es un fenómeno del carisma. Un viento que aún no cumple los 30 años y que refresca la música clásica con una alegría que la rejuvenece hasta el punto de crear un nuevo público para ella. Pero, sobre todo, Dudamel es la punta del iceberg de una empresa épica: el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, más conocido como El Sistema. Hoy les da un futuro en la música a unos 300 000 jóvenes en un país con uno de los índices más altos de homicidios del mundo. El último hit de los directores de orquesta, quien nació en Barquisimeto y se inició como violinista, dirige ahora la Filarmónica de Los Ángeles, la Sinfónica de Gotemburgo y la Orquesta Juvenil Simón Bolívar. El modelo de enseñanza de El Sistema se ha exportado a más de una veintena de países. Sembrar orquestas en cada pueblo es una revolución social silenciosa. Y hoy Dudamel es su agitador principal.

Empecemos por el final feliz: los aplausos. El presidente Obama dijo que en los conciertos su mujer siempre le avisa cuándo tiene que aplaudir. Hay críticos que creen que en estos tiempos las ovaciones se han vuelto más un protocolo complaciente que una demostración de sincero agradecimiento ante algo excepcional y memorable. ¿Qué piensas de esto?
No lo creo. En todas las épocas han existido las ovaciones. Tienen que ver con el performance de los músicos, que es una combinación de energía y disciplina. Es muy importante cómo los artistas y las orquestas manejan esa entrega de energía. Y el público lo disfruta. Eso no tiene que ver con la complacencia. Como también hay gente que de pronto no le gusta algo y no aplaude, o gente que puede pitar. Una de las ovaciones más emocionantes que recuerdo fue la de los Proms, en Londres, cuando tocamos la Décima sinfonía de Shostakóvich. Y entre las recientes, una de nuestra última gira en Rusia, donde tocamos la Cuarta sinfonía de Tchaikovsky y la Consagración de la Primavera, de Stravinsky. ¡Estábamos tocando música rusa en Rusia! Nos dijeron que los rusos eran un público distante y con un aplauso muy respetuoso. Pero ese día acabaron de pie y con una ovación larguísima.

Hace unos días un maestro de la salsa como Willy Colón dijo en su Twitter que quería tocar contigo y preguntaba cómo te podía encontrar. Hay instrumentos sinfónicos en las orquestas de salsa y, sin embargo, no se ha explorado tanto hacer salsa desde el punto de vista de un compositor de música clásica. En el otro extremo, uno suele recordar a los Beatles tocando “Eleanor Rigby” con una orquesta sinfónica, y varias bandas han intentado en los últimos tiempos hacer conciertos con orquestas sinfónicas. ¿Cuáles son para ti los límites de la experimentación y la pureza?
No hay límites para lo que se puede hacer. Para mí es un honor que maestros de la salsa se hayan acercado para intentar un proyecto juntos. Con Rubén Blades estamos proyectando algo: tiene una ópera de salsa con música sinfónica y con Willy Colón ya tendré el honor de conversar. Hay quienes dicen que hay un protocolo para la música clásica y que esta es para una clase específica. Eso es un error. Mucha gente no tiene la oportunidad de escuchar y de conocer esta música sólo porque no tiene acceso a ella. Es más fácil que escuchen una música pop dado que está en todas partes y es parte de nuestro tiempo. En Venezuela, por ejemplo, hemos creado una temporada de conciertos en los barrios para gente que no tiene acceso a ellos. Eso es una meta. Ahora, en la apertura de mi segunda temporada como director musical de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, tenemos un proyecto con el tenor Juan Diego Flórez: haremos bel canto, por supuesto, pero la segunda parte de la presentación la dedicamos a la música latinoaméricana y haremos boleros y canciones populares. A mí me hubiese encantado conocer a Javier Solís, a Pedro Infante o a La Lupe y hacer música con ellos. Hay tantas ideas y proyectos. Pero uno no es el dueño del tiempo; el tiempo se adueña de uno.

¿Las canciones más memorables son las que se pueden tararear o silbar?
Sí, son las que siempre te llevas y cantas en todas partes. Casualmente, Eloísa [Eloísa Maturén, su esposa] tiene un programa de radio donde hay un espacio que se llama “La Rockola de Dudamel”. En él trato de compartir con la gente la música que ni se imagina que yo escucho y canto. Por ejemplo, “Redemption Song”, de Bob Marley, que es como un himno para mí; o “Taboga”, de la Dimensión Latina, que canta Óscar de León; o “Lacrimosa”, una canción escrita por Juan Luis Guerra, basada en la Lacrimosa de Mozart y que es una bachata bellísima. Yo presento canciones como esta, explico lo que significan musicalmente, la importancia del cantante, pero sobre todo la importancia que tienen en mí: la gente me ve como una persona superclásica que sólo escucha a Beethoven y Mahler, pero antes de un concierto estoy con mi Ipod escuchándome uno de esos boleros rancheros de Javier Solís.

¿Qué queda de la Quinta sinfonía de Beethoven cuando alguien la silba?
Silbarla es una forma absoluta de reconocimiento. Los compases de la Quinta sinfonía, de Beethoven, son una de las melodías más universales, como también el primer movimiento de la Pequeña serenata nocturna, de Mozart, que todo el mundo tararea. Son lo que la gente más recuerda.

Tienes una gran reputación de contador de chistes. Los chistes musicales, recuerda Leonard Bernstein, sólo se pueden hacer con música: escribiendo notas erróneas a propósito (como la Broma musical de Mozart o algunas piezas de Shostakóvich), aumentando la velocidad de una melodía y deteniéndote de súbito en otra (como hacía Haydn), o imitando un estornudo (como Zoltan Kodaly). Bernstein decía que no se trata de provocarte carcajadas, sino de hacerte “reír por dentro”, un sentido del humor sinfónico que tiene que ver más con la alegría y lo juguetón, pero también a veces con lo malvado. ¿Es rara la risa en los conciertos?
Por lo menos, con mi orquesta nos reímos muchísimo. Pero esa sonrisa nace de la misma magia de la música. Conozco muchos chistes, pero me gusta más escucharlos. El otro día, en Viena, estábamos tocando la polka del Tritsch tratsch de Johann Strauss, que es divertidísima, y nos moríamos de risa. Es una polka, una pieza de baile popular y tiene colores burlistas. Strauss le pone cornetas a su polka y hace cantar a la orquesta. Strauss y su orquesta amenizaban bailes del más alto nivel. Pero todos los sonidos vienen de la naturaleza y también muestran su otro lado. Mahler, por ejemplo, estuvo obsesionado con la muerte, y su música siempre tiene como un toque trágico. Bernstein hablaba de algo fundamental en la música de Mahler: la dualidad. Entonces te convierte una música alegre en triste, por ejemplo, en el tercer movimiento de su primera sinfonía [Dudamel tararea el Fray Santiago]. Mahler convierte una canción popular infantil en una marcha fúnebre. Es muy dual porque está hablando de la muerte con una intensa ironía.

La música es una afirmación de la vida, pero a veces ha sido usada como banda sonora del mal. Pascal Quignard recuerda que, entre todas las artes, sólo la música colaboró en el exterminio de judíos en los campos de concentración, a quienes los alemanes hacían ingresar en las cámaras de gas acompañados de música clásica. “La música viola al cuerpo humano –advierte Quignard–. La música es un poder. Su esencia es no ser igualitaria: vincula al oído con la obediencia”. ¿Qué opinas de su uso en marchas militares o jingles publicitarios, que vinculan más la música con la obediencia?
La música es también un reflejo de la disciplina. Porque para poder concertar sonidos e instrumentos tan diferentes –que tienen distintas tesituras y colores y dinámicas– tienes que llevarlos con una disciplina férrea. La música, es cierto, es una forma del humanismo y de la sensibilidad. Pero hay marchas militares hermosísimas a través de la historia que, combinadas con cierta coreografía, son una muestra de belleza y a la vez de disciplina. Pienso en la Obertura 1812, de Tchaikovsky, por ejemplo, que es una gran marcha militar, o en el himno imperial ruso.

Un estudio científico comparó el ritmo cardiaco del director Herbert von Karajan cuando dirigía la Obertura Leonora 3, de Beethoven, y cuando piloteaba su avión privado en un viaje de duración similar. Y Von Karajan alcanzaba el ritmo más alto de sus latidos no en los momentos de mayor esfuerzo físico –cuando le pidieron tres maniobras bruscas de aterrizaje y ascenso– sino de mayor emotividad –mientras dirigía a Beethoven–. La intensidad de encarnar la música aumenta los latidos del corazón, pero varios directores de orquesta han muerto de infarto mientras dirigen. ¿Cuál es tu relación física con la música? ¿Puedes explicarlo como los síntomas de un resfriado?
Siento la música en todo mi cuerpo, pero de donde viene la energía es de mi corazón y de mi estómago. Soy de un ritmo cardiaco muy lento. Me he hecho unos 39 exámenes para chequearme. Esto es como ser un atleta: lo entiendes cuando tienes un ritmo de ensayo y un trabajo tan físicos. Siempre estoy muy relajado en un concierto, así me mueva muchísimo y brinque. Pero una vez hice un movimiento y sufrí un dolor de cuello por el que casi colapso. Fue en Los Ángeles, durante el Concierto para violoncello de Dvorak. Y tuve que quedarme a dirigir unos 10 minutos más.

En su libro Musicofilia, Oliver Sacks cuenta la historia de Tony Cicoria, un cirujano ortopédico al que un día le cae un rayo mientras habla con su mamá en una cabina telefónica. Tras recuperarse, sufre de una súbita obsesión por escuchar y tocar el piano. A ti, que pudiste haber tocado el trombón en orquestas de salsa como tu padre, el rayo de la música clásica te cayó desde niño. ¿Cómo fue?
No sé. Yo me enamoré de la música clásica de la nada. Porque en mi casa se escuchaba música popular. Hasta que un día me llevaron a un concierto y quedé fascinado. No recuerdo bien cuál fue. Sólo que desde entonces empecé a escuchar muchas cosas. Recuerdo el Capriccio italiano, de Tchaikovsky, y que me encantaba dirigir su grabación. De niño mi juego favorito era ordenar unos muñequitos en forma de orquesta, poner una grabación y dirigirla. Cuando me iba al colegio, no dejaba que los tocaran. Le decía a mi abuela: “No vaya a limpiar ahí porque está mi orquesta”. Cuando regresaba, mi orquesta seguía ahí.

En la realidad, dicen que Freud era incapaz de gozar con la música. En la ficción, Alexander DeLarge, el personaje de la película La naranja mecánica, es tan fanático de Beethoven como de violar mujeres. ¿Cómo entiendes estos casos tan paradójicos?
La música no distingue entre la gente. Y es algo tan subjetivo, como que a mí me puedan gustar las carreras de caballos y a otros no. Yo tengo una vida agitada, pero a la vez soy muy normal. Hay gente que cuando me ve bailando no imaginaba que yo podía bailar merengue o música techno. Pero en Venezuela casi todos los directores de orquesta bailan. Con Simon Rattle fui una vez a una fiesta en Caracas y bailó salsa con su esposa.

La ideología y la música no siempre tienen una historia armoniosa. El Che Guevara —recuerda también Sacks— bailaba mambo mientras una orquesta tocaba un tango. Y la Orquesta Filarmónica de Israel ha proscrito a Wagner, un antisemita cuya música Hitler usaría en los campos de concentración nazis. El director de orquesta Daniel Barenboim rompió este tabú al final de un concierto suyo en Israel. Su argumento fue que había escuchado la melodía principal de La cabalgata de las walkirias, de Wagner, sonando en el teléfono celular de un israelí. ¿Qué intimidad encuentras entre la música y la política?
La música la puedes usar de distintas maneras según el momento. Wagner se convirtió en una imagen terrible para los judíos en esa época. Es evidente que la música de Wagner es maravillosa, pero que tuviese un pensamiento como el que tenía no quiere decir que su música signifique eso. La mayoría de las obras de Wagner son sobre temas mitológicos, un supermundo de dioses. Tristán e Isolda es la eternidad del amor. Pero para los judíos fue un momento terrible porque por entonces era la música que se escuchaba, era música de propaganda. Y se respeta que los judíos no quieran escucharla. Pero creo que con el tiempo ha ido cambiando. Allí tienes a Barenboim, un judío que es uno de los mejores intérpretes de Wagner. Y Barenboim es argentino, español, alemán, judío y palestino. Hay que tratar de encontrar un balance en las cosas. Evidentemente para mí hablar de política es complejo, porque no tengo un pensamiento de la suficiente profundidad para abordar el tema. Isaac Newton decía que los hombres construimos más muros que puentes. Y hay muros que se crean por las diferentes formas de pensar. En ese sentido, la música los atraviesa porque no se palpa, el sonido es invisible, sólo lo escuchas y sientes. Es una vía para conmover. Esa es mi misión. La música, aquí en Venezuela, con el maestro Abreu, la hemos usado como una herramienta de rescate social. A través de la música se pueden hacer millones de cosas buenas porque tiene una gran influencia en la gente. Puedes ver en los conciertos a gente de clase social y pensamiento político distintos sentados allí, disfrutando de ella. Eso es lo que significa el Sistema de Orquestas Juveniles. Eso significa la música.

La palabra “genio” puede ser un malentendido. Hay una versión que cuenta que fue Plácido Domingo –y otra que fue Simon Rattle–, quien le dijo a tu abuela que genios como tú en la dirección de orquesta aparecían una vez cada 100 años. ¿Cómo hacerse cargo entonces, teniendo menos de 30, de una sentencia como esa?
No lo sé. Todavía tengo tanto que estudiar. Genio, por supuesto, no me siento. La genialidad viene de la misma música. Y genios eran Bach, Mozart, Beethoveen o Stravinsky. Mahler fue un maravilloso compositor y un gigantesco director de orquesta. Podemos hablar de Mahler como un genio. Toscanini fue un gran director. Hablamos de una época en que había muy pocos buenos. Toscanini fue uno de los sucesores de Mahler en la Filarmónica de Nueva York y, aunque no se querían, tenían la misma actitud. Mahler era extremadamente exigente, quería llevar al más alto nivel todas las obras que dirigía. Era un director dictador. Y cuando escuchas un ensayo de Toscanini, es realmente rudo. Les grita a sus músicos. Ese tiempo ya pasó.

Hay dos percepciones populares cuando decimos “director de orquesta”. La primera se trata de un señor canoso, solemne y que exige todo el tiempo un silencio sagrado. La segunda, del gran animador del proyecto de una comunidad. Este último significado es parte de tu identidad con la Orquesta de Jóvenes Simón Bolívar, pero a la vez tu juventud y personalidad te convierten en una negación del director solemne. ¿Cómo te imaginas a los 50 años?
Tendré canas y no sé si seré solemne. Yo me siento muy feliz y me gusta compartir esta felicidad. Es parte de mi personalidad y con esto no quiero decir que un director solemne no sea feliz. Ya vendrá el tiempo, pues. Mucha gente le pide peras al olmo y pretende que debo tener la profundidad de un director adulto. Eso es naturalmente imposible: dirijo obras con el conocimiento y la experiencia que tengo hasta ahora. Con el tiempo, sufrirá cambios ese pensamiento musical y ese pensamiento de vida. Y siempre, cuando has nacido en un sistema de orquestas como este, tienes un compromiso con la juventud y la infancia. Así me imagino a los 50 años.

Tu primera gira por Estados Unidos con la Filarmónica de Los Ángeles desató, a favor y en contra, una polémica entre críticos y aficionados de música de ese país. Una crítica del Washington Post resumió que eres un joven director de orquesta temiblemente talentoso a quien le han confiado el papel de actuar como el salvador de la música clásica.
El trabajo del crítico es muy subjetivo. Es la visión de la música de una persona que escucha un concierto y que no siempre es el juicio de la mayoría. Todo es una evolución. Hace cinco años yo dirigía a Mahler y ahora no lo dirijo más de la misma manera. La gira por Estados Unidos fue exitosa, y el trabajo que hizo la orquesta fue maravilloso. Pero tenemos apenas un año juntos. La construcción de una personalidad no se puede lograr en tan poco tiempo. Un crítico puede hablar bien y otro mal, están en su derecho. Pero no se puede hablar desde la rabia ni desde la mezquindad.

Hoy no parece haber otra corriente musical como el romanticismo o el barroco. ¿Hacia dónde va la música clásica o es que el futuro se trata de reinterpretar a Bach, Beethoven y Mahler?
La música en sí es un camino infinito y, como todo, tiene momentos de creación y de redescubrimiento. Y la música clásica siempre se recrea, incluso con el mismo director y la misma orquesta tocando el mismo concierto. Yo rayo muchísimo las partituras, pero no tanto como Mahler, por supuesto. En cierto modo la música en el siglo xx se abrió al modernismo buscando un enfoque muy intelectual en la composición musical, y tratando de llevarla más allá de lo que había ido. Siento que ahora vivimos una corriente neoclásica que se caracteriza por el regreso de la tonalidad al discurso musical.

Si tuvieras que explicarle a un niño qué es la música clásica, ¿qué le dirías para que no se espante?
Le diría que para mí la música clásica es un juego, y que yo siempre la vi como un juguete. Tienes una partitura que fue escrita hace 200 años y eso no te impide recrear lo que tienes al frente.

¿Y qué harías si te nombraran director de una orquesta sinfónica donde los músicos están sindicalizados, tienen un sueldo miserable, no tienen muchas ganas de tocar y sus ingresos provienen sobre todo de tocar en bodas y bautizos? ¿Puede un director de orquesta resucitar a los muertos?
Eso sucede cuando el músico se profesionaliza. Hay que abolir la rutina y tratar de despertar a todas esas almas que están allí. Les diría: “¿Ustedes se recuerdan por qué nosotros somos músicos?”. Uno comenzó todo este camino porque le gustaba, como un estudio, algo que le apasionaba. Pero cuando uno consigue el trabajo y lo toma, allí todo se acaba.

A Tolstoi le perturbaba que la música lo afectara hasta hacerle sentir emociones ficticias. Las bandas sonoras de las películas nos asustan y nos hacen llorar. ¿Cuál has escuchado más?
La de Cinema Paradiso, que he visto como 20 veces, con música de Ennio Morricone, y la de Romeo y Julieta, con música de Nino Rota. Esas dos me han hecho llorar. Pero también me gustan las de El Padrino, con música también de Nino Rota, y la de Star Wars, de John Williams.

Ver películas puede ser a veces una anticipación de lo que quisiéramos hacer. En Amadeus, de Milos Forman, Mozart aparece dirigiendo sus propias óperas con una alegría mística. ¿Qué recuerdas más de ella?
Recuerdo cómo para Mozart la música era un juego, era diversión. Hay una escena en una fiesta donde está como borracho y tocando el clavecín, o la escena en la que está tocando un piano con los ojos vendados, o como cuando escribe música jugando con una bola de billar [Dudamel imita la risa loca de Mozart en la película]. Hay otra escena en la que el emperador está tocando una marcha que acababa de componer Salieri, cuando Mozart entra y dice “bella, pero muy simple” y empieza a convertirla en una marcha gigantesca y el emperador queda impresionado.

¿Y Ensayo de orquesta, de Fellini?
Es comiquísima. Es un espejo de la sociedad en el cuerpo de una orquesta. Hay orquestas muy disciplinadas, pero esa de Fellini es muy indisciplinada. El final de esa película es surrealista: cuando cae el metrónomo, es el símbolo de que el tiempo se lo ha llevado todo.

En la Filarmónica de Berlín, que dirige Simon Rattle, existe el Digital Concert Hall, donde cada semana esta orquesta toca para gente que paga por verla por internet. ¿Vale todo para aumentar el público de la música clásica?
Eso me parece maravilloso. Tanta gente que no tiene acceso ni oportunidad de ver a la Filarmónica de Berlín ahora puede verla en su computadora. No es lo mismo, por la calidad del sonido, pero tienes la orquesta tocando en vivo para ti aquí, en Japón o en África. Nosotros no podemos quedarnos en el siglo xviii, xix o xx. No podemos quedarnos atrás. Tenemos que aprender a viajar con el tiempo.

Dijiste que en una orquesta uno aprende a escuchar al vecino. Vivimos tiempos en que no nos escuchamos porque todos hablamos a la vez. ¿Qué puede hacer hoy un músico para hacerse escuchar por el público de este siglo?
Escucharse es muy natural dentro de una orquesta porque cada músico tiene siempre que armonizar con los otros. Necesitamos más música, más armonía. Me encantaría que el mundo fuese así, como en una
orquesta. Yo he podido experimentar cómo alrededor del mundo existe un público ávido por asistir a los conciertos. En Los Ángeles, por ejemplo, hay un festival de música contemporánea llamado Green Umbrella y es impresionante: las localidades siempre están agotadas y el público es casi en su totalidad joven. A pesar de todos los estímulos que hoy podamos tener —la nueva televisión, internet y sus redes sociales, los video-juegos— la gente siempre seguirá valorando la experiencia de vivir un concierto en vivo, en directo. Pero también debemos aprovechar las bondades de la tecnología para hacer llegar nuestro mensaje musical.

Todo lo altisonante que ocurre en una sala de conciertos es un escándalo, desde una tos hasta el sonido chirriante de quien se acomoda en su butaca. Y siempre se le condena. ¿No puede haber para un músico algo bueno en el ruido?
Si no está en la partitura, no [ríe].

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