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lunes, 29 de septiembre de 2008

Alguien debía ir por la maleta repleta de dólares y no fue

Las pruebas del juicio en Miami

Las grabaciones secretas del FBI y los interrogatorios del juicio aportaron más luz sobre el escándalo.

Nadie esperaba

El fiscal Thomas Mulvihill interroga a Moisés Maiónica y le pregunta por una charla con el jefe de la inteligencia de Chávez, Rangel Silva.

TM : -¿Qué le comentó Rangel Silva sobre la llegada del avión?

MM : -Que el avión había llegado tarde a destino, que por eso no había nadie esperándolo [en Aeroparque] y que por eso ocurrió el decomiso.

TM : -¿Rangel Silva le contó cómo ocurrió el decomiso?

MM : -Aparentemente alguien debía esperar el avión. Pero a la hora que llegó no había nadie, por eso lo controlaron.

Telpuk, según Antonini

El venezolano contó así su encuentro en Aeroparque con la policía devenida modelo:

-Señor, ¿qué hay ahí?

-No sé, pero está muy pesada.

-Póngala sobre la mesa.

Entonces la abrieron y encontraron el dinero.

Telpuk contaría en la Justicia que Antonini se había hecho cargo de la valija y había dicho que había "papeles y libros".

No sé"

El fiscal interroga a Antonini:

-¿El dinero era suyo?

-¡No señor!

-¿Cuánto había?

-Después me enteré de que cerca de 800.000 dólares. Uberti estaba a mi lado, lo miré y él hizo un gesto como de "no sé".

Las promesas

Dialogan Franklin Durán y Antonini; lo graba el FBI:

"Cualquier juez te va a preguntar: «Usted firmó un papel, ¿por qué lo hizo si el dinero no era suyo?». Le dices: «Bueno, porque me prometieron que me iban a dar un contrato de mil millones»".

jueves, 25 de septiembre de 2008

Antonini: "Me dijeron que tendría problemas si no decía que dinero era mío"


El principal implicado en el caso de un supuesto envío de fondos electorales de Venezuela a Argentina, Guido Antonini, dijo este jueves en una corte de Miami que cuando el dinero fue hallado por la Aduana en Buenos Aires fue advertido que debía decir que era suyo o tendría problemas.

Antonini relató que tras producirse la incautación de una maleta con 800.000 dólares, que él llevaba cuando fue requerida por las autoridades, una mujer se presentó en la oficina de Aduanas, le dijo que solucionaría el problema y que debía firmar un acta en la que declaraba como propio el dinero.

"Yo les decía que el dinero no era mío. Ella me dijo: 'Cállate, me mandaron aquí a solucionar este problema'", relató Antonini ante el jurado.
La mujer era María Cristina Galli, aparentemente una funcionaria en el aeropuerto de Buenos Aires, aunque no fue identificada por su cargo.
Antonini dijo que un empleado completó el acta, que él firmó indicando que era dueño del dinero.

"Me dijeron que si no firmaba el acta iba a estar en problemas", respondió a una pregunta del abogado defensor de Franklin Durán, un venezolano acusado de actuar en Miami como agente del gobierno de Venezuela para forzar a Antonini a ocultar los hechos.
El hecho se iba a tramitar como una infracción. El estado argentino incautaría el 50% del dinero y la otra mitad se devolvería a su supuesto dueño. "Yo iba a poder quedarme con esos 400.000 dólares", contó Antonini que le dijeron.

De esa forma ambos gobiernos quedaban liberados de responsabilidad en el envío de esos fondos.

Al regresar a Miami, donde reside, Antonini simuló participar de la maniobra de encubrimiento de los hechos, pero estaba colaborando y grabando reuniones y conversaciones telefónicas para el FBI.

El empresario estadounidense-venezolano, convertido hoy en testigo clave de un escándalo que involucra a los gobiernos de Argentina y Venezuela, dijo que estuvo varias horas en una sala de la Aduana del aeroparque Jorge Newbery intentando solucionar el enredo en que había quedado tras la aparición del dinero en esa maleta.

"Pedí muchas veces que lo llamaran a Claudio Uberti", dijo Antonini en referencia a un ex funcionario del gobierno argentino que, según evidencias en el juicio, era uno de los responsables por el traslado de esas maletas entre Caracas y Buenos Aires.

Dos días después, Uberti fue a ver a Antonini al hotel donde se alojó durante su estadía en Buenos Aires. "Me dijo que me agradecía lo que hice, que era muy importante para él y para Argentina, y que podía pedirle lo que quisiera en su país", contó Antonini.

"¿Usted pidió algo?", le inquirió el abogado.

"Me ofreció una licencia para exportar carne argentina, y otras cosas, pero le dije que no quería nada, que necesitaba que solucionen este problema", declaró.

Evidencias presentadas en el juicio y declaraciones de varios de los imputados indicaron que el dinero era del estado venezolano y consistía en un aporte a la campaña electoral de la entonces candidata presidencial en Argentina Cristina Kirchner, quien negó haber recibido fondos ilegales.

La esposa del ex mandatario Néstor Kirchner ganó las elecciones a fines de octubre de 2007, tres meses después del polémico vuelo.

domingo, 14 de septiembre de 2008

No eran 800 mil dólares sino 5.000.000 millones de dólares



- "¿Dónde están los 4,2 millones de dólares?", habría preguntado Diego Uzcátegui.

-- Y ahora habría que preguntar, dónde están los 210.000 dólares para complatar los 5.000.000 de dólares, una cifra que se relaciona ya con el gran amor de Chávez a Cristina K y no esa piche maleta de 790.000 dólares.

Leamos entonces la noticia de hoy:


Además de los 800.000 dólares del maletín incautado a Guido Antonini Wilson, en el vuelo que trasladó al empresario venezolano a Buenos Aires en 2007 también había otros 4,2 millones de dólares, según fuentes del caso citadas hoy por el diario argentino La Nación.

Al igual que los 800.000 dólares decomisados en el aeropuerto porteño, se presume que los otros 4,2 millones de dólares estaban destinados también a financiar la campaña electoral que llevó a Cristina Fernández a la Presidencia argentina.

Así lo revelaron al periódico "dos fuentes independientes entre sí, una de las cuales habló desde Venezuela, que tienen un papel protagónico" en el juicio que se lleva a cabo por el denominado "caso del maletín" en la ciudad estadounidense de Miami.

"¿Dónde están los 4,2 millones de dólares?", es lo que, según las fuentes, preguntó Diego Uzcátegui, entonces presidente de la filial de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) para Argentina y Uruguay, tras llegar a Buenos Aires en el mismo vuelo que trasladó a Antonini Wilson desde Caracas.

Además, La Nación señala que en la transcripción de las grabaciones realizadas por el FBI estadounidense a los procesados aparece la palabra "maletas", por lo que se sospecha que en el vuelo que llegó a Buenos Aires el 4 de agosto del año pasado hubo por lo menos otra maleta con dinero en su interior.

Las fuentes consultadas por el matutino por separado no precisaron si los 4,2 millones de dólares fueron embarcados en una o dos valijas, pero coincidieron en el monto.

Tras la difusión de las grabaciones en el juicio que se celebra en Miami, el Gobierno argentino acusó al FBI del escándalo, además de culpar a Estados Unidos de utilizar con "fines políticos subalternos" el caso.

Antonini Wilson, que también posee la ciudadanía estadounidense, vive en ese país y decidió colaborar con el FBI en el caso, por lo que no está acusado en el juicio, es el testigo estrella de la Fiscalía Federal de Miami y se espera que declare esta misma semana.

El diario bonaerense Clarín difundió hoy una parte de las cintas grabadas por el FBI en la que el empresario le asegura a un abogado argentino que el Gobierno de Buenos Aires le prometió "bancarlo (apoyarlo) "hasta la muerte".

Por su parte, el embajador argentino en Washington, Héctor Timmerman, consideró que los diálogos que aparecen en las grabaciones "fueron producto de un guión armado entre el FBI y Antonini Wilson".

Lean la nota completa en La Nación y reseña similar a esta de la AFP.

No se pierdan...

- Antonini dijo que viajó con un diputado argentino en La Gaceta Tucumán
- Afirman que en vuelo había otros 4,2 millones, en El Universal
- Acusados en el "caso del maletín" temían por su integridad físicaen Unión Radio.
- El maletín que 'enloda' al gobierno venezolano en EEUU en El Tiempo (Colombia), escrito por Valentina Lares (desde Caracas)
- En manos de juez de Miami episodios de soborno, en El Universal.
- Cuando Néstor y Cristina lleguen a New York, Antonini estará declarando, en Perfil.com
- Declara Antonini y coincide con el viaje de la Presidenta, en Clarín.com.
- "Gordo, cuando digas 'es de Uberti', va a explotar todo", en Clarín.
- Argentina cuestiona a EE.UU. por ‘maletagate’, en Universo de Guayaquil
- Audiencia en Argentina por el Maletagate, en Ansa.
- Un pacto secreto, las menciones a Cristina y 2 millones de dólares, en Clarín.
- Antonini dice que el Gobierno le prometió "bancarlo hasta la muerte", en Clarín.
-
Asistente del presidente de Pdvsa llevó el maletín al avión
El Nacional (Venezuela)
- El desquiciamiento de Chávez, según Marta Colomina)
- "Rafael Ramírez lloró por el peo en que está metido", en El Nacional





Chismes publicados en La Nación:

La "valija de Uberti"

En una de las cintas del FBI, Guido Alejandro Antonini Wilson afirmó que el ex funcionario kirchnerista Claudio Uberti le había pedido en Aeroparque que llevara la valija que contenía los 800.000 dólares.

El enojo de Chávez

El presidente venezolano, Hugo Chávez, se enojó con sus funcionarios en Pdvsa y con Uberti, según otro de los diálogos desclasificados. Consideraba que ellos provocaron "el error" que desató el escándalo en la Argentina.

Amenazas mutuas

"Si Cristina no gana te van a pegar duro", le dijo el acusado Franklin Durán a Antonini. "Si gana la oposición, eres el chivo expiatorio." Antonini respondió con otra amenaza: "Si hablo, todos van a prisión".

Los "garantes"

El abogado Guillermo Ledesma le dice a Atonini que debía "ocultar la verdad". El letrado le prometió que todo saldría bien: "¿Quién puede garantizarme eso?", preguntó Antonini. "Kirchner y Chávez", fue la respuesta.

Quién llevó la valija

De otro audio surgió un dato más: "(El presidente de la petrolera estatal venezolana) Rafael Ramírez no puede lavarse las manos. Su asistente llevó la maleta al avión", comentó Durán la noche de revelaciones en Jackson Steakhouse.

El jefe de los espías

Durante el juicio en Miami, Moisés Maionica reveló que Chávez, después del enojo por el escándalo, designó al jefe de su inteligencia, Henry Rangel Silva. "El asumió las riendas del asunto", declaró ante el fiscal Mulvihill.

De Vido "banca"

En las grabaciones del FBI, Antonini revela que el ministro Julio De Vido le dijo en un encuentro en la Casa Rosada, dos días después del episodio en Aeroparque: "Tu nos bancaste, nosotros te bancamos hasta la muerte".

Cerrar la causa

Las escuchas también evidenciaron otra sospecha: que altos funcionarios de la Argentina y Venezuela se reunieron en Caracas para ultimar los detalles del cierre del expediente penal contra Antonini en Buenos Aires.

El silencio se paga

En otra de las 220 grabaciones del FBI, Antonini cuenta que, a cambio de silencio, funcionarios kirchneristas le ofrecieron negocios con cupos de carne y bolivarianos lo tantearon con una refinería de la petrolera Pdvsa.



viernes, 12 de septiembre de 2008

Postergada declaración del testigo estrella Guido Antonini Wilson

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Miami.- El testimonio del hombre clave en el llamado caso del maletín Guido Alejando Antonini Wilson se haría a fines de la semana próxima o principios de la siguiente, cuando concluya la declaración de un abogado contratado por el gobierno de Venezuela a raíz del escándalo por fondos electorales enviados a Argentina, informaron fuentes judiciales.

El abogado Moisés Maiónica, contratado por la dirección de inteligencia de Venezuela (DISIP), fue detenido en Miami y acusado por Estados Unidos como agente ilegal de un gobierno extranjero mientras intentaba convencer a Antonini, que tiene ciudadanía estadoundiense, que no debía revelar el origen y destino de esos fondos.

Maiónica, que se declaró culpable y llegó a un acuerdo con el gobierno estadounidense, fue el primer testigo citado por la fiscalía federal. El próximo será Alejandro Antonini, según reveló en la corte el fiscal estadounidense Thomas Mulvihill.

Antonini intentó ingresar ilegalmente a Argentina una valija con 800.000 dólares el 4 de agosto de 2007, pero el dinero fue incautado por la Aduana.

Según grabaciones del FBI a varios de los implicados en el escándalo --difundidas en el juicio-- el dinero del maletín estaba destinado a la campaña electoral de la presidenta argentina Cristina Kirchner, electa en octubre pasado.

"Esperamos que la declaración de Maiónica se extienda al menos dos días más", dijo a los periodistas el abogado Ed Shohat, que defiende al venezolano Franklin Durán, el único de los acusados de agente ilegal extranjero que está siendo juzgado luego que otros dos al igual que Maiónica se declararan culpables.

La jueza Joan Lenard, que lleva adelante el proceso indicó que la semana próxima sólo habrá dos días y medio de juicio: el miércoles, el jueves y mediodía del viernes, por lo que el testimonio de Antonini podría tener lugar recién a partir del lunes 22.

La sesión del viernes no arrojó nuevas revelaciones en el caso ya que la defensa se dedicó a que Maiónica confirmara los dichos que surgieron los últimos días de las grabaciones realizadas a los imputados por el FBI.


Fuente: AFP Vía: Mipunto.com

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jueves, 14 de agosto de 2008

Acusan al hijo de Uzcátegui de quedarse con plata de la maleta

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Padre e hijo.Arriba, Diego Uzcátegui. El de la moto es Daniel. (Foto tomada cerca de San Antonio de Los Altos)

Por Hugo Alconada Mon / La Nación

Washington.- La pregunta obvia era por qué había 790.550 dólares en la ya legendaria maleta que cargó Guido Alejandro Antonini Wilson aquella madrugada del 4 de agosto de 2007. ¿Por qué no había 800.000 o 750.000 dólares? Ahora, un año después, el fiscal Thomas Mulvihill dio otra estocada al manto de silencio: hubo quien manoteó dinero de aquel paquete que causó un cortocircuito internacional.

El señalado es nada menos que Daniel Uzcátegui, el hijo del presidente de la filial argentina de la petrolera oficial venezolana, Pdvsa, Diego Uzcátegui. El muchacho, entonces de 19 años, era, junto a Antonini, parte de la comitiva que partió de Caracas y lideró el entonces referente comercial para Venezuela de la Casa Rosada, Claudio Uberti.

La explosiva revelación se produjo cuando el fiscal Mulvihill entregó otro paquete de evidencias ante la Corte Federal de Miami, que juzgará dentro de tres semanas al venezolano Franklin Durán, el único de los cuatro acusados que mantiene su inocencia tras ser acusado de actuar como agente encubierto del gobierno de Hugo Chávez en Florida para acallar a Antonini, su entonces socio de negocios y de aventuras.

Mulvihill detalló que "el 4 de agosto de 2007 Daniel Uzcátegui removió dinero de los aproximadamente 800.000 dólares que fueron decomisados en Buenos Aires", según la copia de su escrito que obtuvo LA NACION.

De aquel "manotazo", al parecer, Antonini terminó con 3250 dólares, que el fiscal detalló que luego "entregó al FBI".

Sin embargo, Mulvihill calló qué pasó con el resto del dinero, como también cuál habría sido el monto real, aunque en todos sus escritos alude a "800.000 dólares". De ser así, y dado lo retenido por Antonini y lo que decomisaron las autoridades argentinas, quedarían en las sombras cerca de 6200 dólares.

¿No hubo tal brecha? ¿El dinero quedó en manos de Uzcátegui? ¿O los dólares se esfumaron en las horas que siguieron al hallazgo y antes de que se firmara el acta por la cifra final: 790.550?

De los protagonistas de aquella noche, LA NACION intentó contactar ayer a Uzcátegui, que no respondió las llamadas a su casa ni a su celular, mientras que los funcionarios y agentes de Aduanas y la Policía Aeronáutica mantienen su silencio público tras declarar ante la Justicia, con la excepción de Lorena Telpuk. Ella aclaró a este corresponsal que no estuvo en la oficina en se que contó el dinero, aun cuando luego firmó el acta.

Las evidencias de Mulvihill, sin embargo, no se agotan allí. También aportó datos recolectados por 27 agencias norteamericanas sobre el supuesto agente de inteligencia que voló de Caracas a Miami para reunirse con Antonini en Fort Lauderdale y verificar si cooperaría para acallar el escándalo o si, por el contrario, aceptaría colaborar con las autoridades norteamericanas, tal como se confirmó en diciembre último.

Relaciones incómodas

Mulvihill también aportó cuatro fotografías incómodas. En dos de ellas aparece Victoria Bereziuk, la secretaria de Uberti que se convirtió en una figura clave en la trama de aquel viaje y de los días que siguieron. En una aparece con Daniel Uzcátegui; en la otra, con el padre de éste, Diego. Esas fotos no serían, sin embargo, la única alusión a Bereziuk que existe en la Corte de Miami, según confirmaron a LA NACION dos fuentes independientes entre sí.

En el cúmulo de evidencias habría, también, por lo menos una comunicación sensible entre ella y Antonini, el supuesto "valijero", cuando éste ya había retornado a Florida.

Otra secretaria

La otra secretaria devenida mano derecha que integra esta historia, la venezolana Maryori Gutiérrez -a la que también se alude como "Marjorie-, trabajaba para Diego Uzcátegui, con quien aparece en una fotografía, la tercera que aportó Mulvihill a la investigación.

La cuarta y última imagen la muestra junto al también venezolano Wilfredo Avila Driet, otro pasajero de aquel controvertido vuelo que fue pagado por la petrolera estatal argentina Enarsa.

Según el comunicado de prensa que difundió Enarsa cuatro días después del decomiso, Avila Driet trabajaba en el área de protocolo de Pdvsa, donde, ante la consulta de LA NACION, afirmaron que no trabaja allí. Más aún, dos fuentes venezolanas lo señalaron como el supuesto "custodio" de la maleta durante el vuelo.

Lean: Daniel Uzcátegui ¿El verdadero valijero? en Perfil.com

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Revelan que Disip envió $1 millón a Antonini


Grabaciones de la Corte de Florida aportan más pruebas contra la Policía

Reyes Theis / El Universal

Un supuesto envío por una suma de un millón de dólares dirigidos a Guido Antonini Wilson habría realizado la Disip, destinados a pagar su silencio sobre el verdadero origen de la maleta con 800 mil dólares ingresada ilegalmente a Argentina, según revelan documentos de la Corte de Florida.

El abogado de Franklin Durán, Edward Shohat, al solicitar a la Fiscalía de Florida que le suministre cierta información que considera importante para los alegatos de la defensa, reveló que durante una conversación telefónica de Antonini con su socio Wladimir Abad, el "hombre del maletín" habla del dinero enviado por la policía venezolana.

"Ellos me dijeron que la Disip había enviado dos millones de dólares, un millón es para mí y pueden doblar la cantidad", le dijo Antonini a Abad y explicó que la fuente de la información había sido "Carlos (Kauffmann) y Frank (Franklin Durán)".

Antonini señaló además: "Ellos me dijeron, y yo tengo e-mails y mensajes SMS, bueno, Carlos me dijo en mi cara 'si tú no te responsabilizas por eso (por el caso del maletín), ellos (el Gobierno venezolano) nos destruirán a nosotros".

Los referidos e-mails y mensajes SMS son parte del material que Shohat solicita a la Fiscalía que le entregue.

Relación con Abad

La conversación de Antonini con Abad confirma los nexos que hay entre ambos, pues se ha señalado que son socios de varias empresas.

Abad es piloto de avión y según el diario La Nación de Argentina, su nombre figura en los registros de al menos 18 empresas en Florida, sus negocios están relacionados con el mercado aeronáutico. Además es socio de American Food Grain, la misma que tuvo problemas en mayo pasado con una aeronave que fue retenida por la Agencia Federal contra el Narcotráfico (DEA). A bordo iban Daniela Steppa Martin, esposa de uno de los directores de la compañía, y Ricardo Fernández Barruecos, empresario con fuertes nexos con el Gobierno venezolano.

Referencia: Millones de sospechas en Crítica Digital.

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sábado, 26 de julio de 2008

Franklin Durán trata de socavar la credibilidad de Antonini Wilson

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Foto de Franklin Durán y Guido Alejandro Antonini
poco divulgada, en otros tiempos, de más cariño.

El único venezolano que será juzgado en Miami en la causa de corrupción y tráfico de dinero en Argentina es Franklin Durán, quien sugirió por escrito que el gobierno norteamericano habría pactado con Guido Alejandro Antonini Wilson para que se convirtiera en testigo clave e incriminara a sus amigos a cambio de protección.

Durán, tratando de quitar credibilidad a Antonini, señala que éste se encontraba “obsesionado” con evitar que lo extraditaran a la Argentina, donde está imputado por intentar ingresar el maletín con 800 mil dólares sin declarar.

El documento desliza también que hubo presiones sobre uno de los acusados, Carlos Kauffmann, para que se declarara culpable y colaborara con la investigación.

Lean el resto de la nota en el blog de Speedy González “EsdelaDea” y en Breaking News Venezuela un post de noviembre de 2007: Franklin Durán ¿víctima de una campaña de desprestigio? (Aquí damos luz verde a todas las versiones de este apasionante caso)
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La próxima semana se celebrará audiencia por el caso del maletín

Miami, Estados Unidos.- La Corte Federal del Sur de Florida celebrará la próxima semana una audiencia como parte del proceso que enfrentan empresarios venezolanos por el llamado caso del maletín.

El Tribunal analizará el jueves 31 de julio la solicitud de los abogados de Franklin Durán, quien será enjuiciado, tentativamente, el próximo septiembre, bajo cargos de haber actuado como agente del Gobierno venezolano sin autorización de la Fiscalía estadounidense, informó la agencia Notimex, de México.

Los representantes legales pidieron a la Fiscalía informarles si una investigación por presunto fraude migratorio contra Carlos Kauffmann y su esposa Grabriela, fue cerrada a cambio de que éste testificara contra Franklin Durán.

También solicitaron una aclaratoria sobre si Guido Antonini Wilson, el hombre que pretendió ingresar 800 mil dólares en una maleta a Buenos Aires, está siendo protegido de la extradición a Argentina a cambio de su testimonio ante la Fiscalía.

Por el caso están detenidos, aparte de Durán y Kauffmann, el abogado venezolano Moisés Maionica y el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello.

Franklin Durán es el único de los cuatro que no se ha declarado culpable.

En la documentación presentada ante la Corte, los abogados de Durán indicaron que éste y Kauffmann fueron supuestamente amenazados antes de ser arrestados y acusados de actuar como agentes venezolanos.

Agregaron que, según conversación grabada por el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) el pasado 23 de agosto, Carlos Kauffmann le dijo a Guido Antonini Wilson que por las amenazas pensaba irse a vivir a Estados Unidos y que para ello tenía que hacer cierta trampa a las leyes de inmigración.


Fuente: El Universal

lunes, 28 de enero de 2008

Ese gordo bonachón que a Jaime Bayly le parece raro

Dibujo de Alfredo Sabat

. Jaime Bayly

Eran los primeros días del 2002, invierno en Key Biscayne, si podemos llamar invierno a unos días espléndidos, a pleno sol.

Yo vivía en una casa en la calle Caribbean, una casa amarilla, de un piso, una de las más antiguas de la isla. Estaba obsesionado con escribir una novela que titulé El huracán lleva tu nombre. Me pasaba la noche escribiendo, escuchando los maullidos de los gatos y los chispazos de las regaderas que se encendían automáticamente. Cuando me daba hambre, subía a la bicicleta y pedaleaba hasta el Seven Eleven.
Una noche, bajando de la bicicleta en el Seven Eleven, un hombre alto y obeso me dijo:
-¿Qué ha sido de tu vida, que ya no te veo en televisión?
Le conté que me había retirado de la televisión de Miami, dado que mi último programa había sido cancelado, los ejecutivos de esa cadena acusándome de ser “demasiado intelectual y marica para los mexicanos de California”.
El hombre apretó un botón que desactivó la alarma de su Mercedes del año, deportivo, color gris. Sentí que, al apretar ese botón, había experimentado una alegría rotunda, definitiva, una forma de alegría que siempre me sería esquiva.
Para mi sorpresa, me preguntó dónde vivía.
-En Caribbean road, cerca del Sonesta -le dije.
-Yo tengo un hotel al lado del Sonesta -me dijo.
-¿El Silver Sands? -pregunté.
-Es mío -dijo.
-Hombre, te felicito -dije.
-Te invito mañana para que veas unas cabañas frente al mar que te pueden interesar -me dijo.
Sacó su billetera y me dio su tarjeta.
-Llámame -me dijo-. Tienes que ver las cabañas frente al mar. Son del carajo. Enrique Iglesias viene de vez en cuando con sus amigas.
Luego subió a su auto. Miré la tarjeta. Decía: Guido Antonini Wilson.
Al día siguiente, lo llamé. No tenía ganas de verlo, pero me intrigaba conocer las cabañas en las que Enrique Iglesias hacía travesuras. Lo traté de Guido, un nombre extraño en cualquier caso. Me dijo que pasaría a buscarme al final de la tarde.
El señor Antonini vino a buscarme en un auto distinto del que había usado la noche anterior. Era un Mercedes grande, cuatro puertas, azul oscuro. Al subir, sentí ese olor a nuevo que conservan los autos recién salidos del concesionario.
Llegando al hotel, me condujo a su oficina. Se sentó en un escritorio y me dijo que ese hotel era de su mujer, de la familia de su mujer, pero que él lo administraba como si fuera suyo y yo era bienvenido cuando quisiera. No me quedó claro (esas cosas nunca quedan claras) si me estaba diciendo que no me cobraría en caso de que me quedase en su hotel.
Poco después caminamos hasta las cabañas con vista al mar. Quedé horrorizado con la decoración.
-Son perfectas para escribir -mentí.
Antes de irnos, le pregunté cuál era la cabaña en la que Enrique se escondía con sus amigas. Me llevó a la cabaña africana, atigrada, con pieles de animales y colmillos de elefantes, y dijo, señalando la cama:
-Aquí ha culeado Enrique Iglesias.
Luego añadió:
-Cuando quieras, puedes venir.
-Muchas gracias -dije.
-Para mí será un honor recibirte -dijo.
No quedó claro si el honor al que aludía me exoneraba de pagar por la cabaña.
Al subir a su auto, pensé que me llevaría a casa. Me equivoqué. Guido me dijo que su mujer estaba ansiosa por conocerme. No me preguntó si yo sentía ansias recíprocas.
Vivía en un departamento del Grand Bay, con todos los lujos previsibles. Recorrimos medio departamento sin que su mujer diese señales de vida. Al pasar por la cocina, una empleada dijo que la señora estaba en la lavandería. En efecto, allí mismo estaba. La señora Jacqueline era agradable y distinguida, aunque no necesariamente guapa. Me saludó con afecto distante, como quien saluda a alguien que inspira, a la vez, curiosidad y temor.
-No me pierdo tus programas -me dijo.
No sentí que estuviera ansiosa por conocerme. Sentí que estaba ansiosa por seguir ordenando la ropa con la maniática minuciosidad de una millonaria aburrida.
Guido me llevó a su biblioteca. Digo que era una biblioteca porque así la llamó él, no porque hubiese libros. Se sentó en su escritorio, me ofreció un trago, le dije que no bebía alcohol, puso cara de espanto, me invitó agua mineral y se sirvió un whisky.
Por fin hablamos de política.
Me dijo que Chávez era una desgracia, que había instaurado un régimen autoritario y corrupto, que los amigotes de Chávez estaban haciéndose muy ricos, que no se podía hacer dinero a no ser que fueras socio del régimen. Me contó que era amigo de Carlos Andrés Pérez, que hablaban a menudo, que Carlos Andrés estaba en Santo Domingo, pero venía con frecuencia a Miami. Le dije que conocía a Carlos Andrés, que lo había entrevistado el año 97 o 98. Cogió el teléfono, llamó a Carlos Andrés y le dijo que estaba conmigo. Me dio sus saludos. Le dijo que cuando viniera a Miami, teníamos que juntarnos los tres “para hablar de política”. Hablaron de cosas que no entendí y cortó.
Mi amigo Guido se sirvió otro trago y me dijo:
-Chávez no va a durar. Va a caer pronto. Lo vamos a tumbar.
Le dije que eso sería difícil, dado que los militares lo apoyaban y muchos de sus compañeros de promoción ocupaban puestos claves.
-Acuérdate de mí -insistió-. A Chávez lo tumbamos. Va a terminar en la cárcel.
Pensé que estaba fanfarroneando, que quería hacer alarde de su poder y sus conexiones.
Poco después me llevó a la cochera del edificio y me mostró su colección de autos de lujo: Hummers, Ferraris, Lamborghinis, Mercedes.
-Cuando quieras, te presto uno de estos para que lleves a tus hijas a Orlando -me sorprendió.
Yo le había contado que en pocos días llegarían mis hijas y nos iríamos a Disney.
-Muchas gracias, pero no me animo -le dije.
-Anda en la Hummer -insistió.
-¿Y si choco? -le dije.
-No pasa nada -dijo-. Todos están asegurados.
-Pero el seguro no te cubre si yo manejo -dije.
-No vas a chocar -dijo-. Y si chocas, decimos que yo estaba manejando.
Tras esa exhibición de su riqueza, el señor Antonini me llevó a mi vieja casa amarilla, construida en 1953.
-Llámame cuando lleguen tus hijas -me dijo.
Una semana después, mis hijas llegaron y les conté que había conocido a un extraño magnate venezolano que me había enseñado su colección de autos de lujo y me había ofrecido uno de ellos para irnos a Disney.
-No voy a llamarlo -dije.
-¡Estás loco! -me dijeron-. ¡Llámalo!
-¿Y si es un millonario tramposo perseguido por la justicia?
-¡No importa! ¡Llámalo!
A pesar de mis temores, lo llamé. No contestó. Dejé un mensaje. No llamó de vuelta. Llamé dos o tres veces más. Dejé mensajes. No llamó.
Unos meses después, en abril, leí que le habían dado un golpe a Chávez. Me acordé de mi amigo Guido, de sus enfáticas palabras:
-Chávez no va a durar. Lo vamos a tumbar.
Lo llamé para preguntarle qué estaba pasando en Caracas. No contestó.
No volví a verlo más, hasta una mañana, cinco años después, en que abrí un periódico en Buenos Aires y vi la foto de ese raro gordo bonachón, acusado de ser “el hombre de la valija”, el misterioso pasajero que llegó en un vuelo privado desde Caracas y quiso introducir ilegalmente un maletín con ochocientos mil dólares en efectivo.
Lo primero que pensé fue: Suerte que no me prestó su Hummer para ir a Disney.
Lo siguiente que me dije fue: ¿Pero este gordo no estaba conspirando contra Chávez?
Luego me imaginé a su esposa ordenando la ropa minuciosamente en la lavandería del apartamento de lujo, odiándolo en silencio.

Fuente: Correo